Lo peor es que no se cuenta con los costes ocultos del software pirata.
- Sin asesoramiento. Cuando surge un problema, incidencia o necesidad de utilizar alguna de sus funciones, lo más seguro es que se recurra a la persona que lo instaló, que con total seguridad, no tendrá la menor idea de cómo solucionar el problema.
- Perdidad de tiempo. Las empresas de software no trabajan por amor al arte, y protegen su trabajo, de forma que suelen desactivar el programa tras un tiempo de uso. Así, una mañana cualquiera podremos encender el ordenador, conectarnos a Internet y comprobar que el programa no se inicia ni reinstalándolo, haciendo perder tiempo.
- Sin posibilidad de Actualizaciones. Los desarrolladores, con el tiempo, descubren fallos, incompatibilidades y problemas de seguridad, que solucionan mediante actualizaciones online. Las licencias de software se almacenan en servidores del fabricante y cuando intentamos actualizarlo, si el número no coincide con el almacenado, directamente se nos niegan las actualizaciones. La NO actualizacion supone dejar la puerta abierta a virus, troyanos y software espía,......y por lo tanto, a que nos roben información confidencial y vital.
- SOLUCION: Llamar al fabricante, que nos invitará amablemente a pagar la licencia si queremos recibir ayuda o valorar si compensa aprender e implantar otro programa.
- Software Libre. Windows Office, tiene su homologo en OpenOffice, se puede instalar Linux en lugar de Windows, es preferible usar Gimp, a tener un Photoshop pirata y hay excelentes antivirus también gratis.
- Soluciones SaaS. Si no se puede afrontar el precio de una sola vez, se puede acudir al pago por uso del software bajo modelo SaaS. De esta manera a medida que crezcan nuestras necesidades lo harán nuestros ingresos y el coste de un programa no inmovilizará la capacidad económica de nuestra empresa.